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- Es asombroso,
Sócrates, como se ha expandido la epidemia de Diabetes en el
mundo y, para empeorar las cosas, se espera un crecimiento aún
mayor para las próximas décadas.
- Ciertamente eso dicen los epidemiólogos. Pero: ¿Por qué es tan
malo que eso suceda?
- Sócrates, es bien conocido el grave deterioro que la diabetes
ocasiona en los vasos sanguíneos, el corazón, el riñón, las
retinas.
- Si eso es tal como dices se trata entonces de un problema muy
serio. Pero, ¿En qué consiste ese problema?
- El trastorno se caracteriza por un aumento de la Glucosa en la
sangre por encima de ciertos valores considerados normales.
- ¿Entonces las personas que superan esos “valores normales”
serán los diabéticos en tanto quienes no lo hagan serán los no
diabéticos?
- En efecto Sócrates, así es.
- ¿Entonces lo que define a la Diabetes es el aumento de las
cifras de Glucosa en la sangre de estos desdichados enfermos?
- Tal como lo dices Sócrates.
- Eso me hace suponer que, por lo tanto, a partir del momento en
que esos valores se incrementan comienzan a alterarse los vasos
sanguíneos, el corazón, el riñón, las retinas tal como me acabas
de enseñar.
- Sí, claro, la enfermedad progresa desde ese momento.
Aunque...no pocas veces las personas padecen graves enfermedades
cardiovasculares como el Infarto de Miocardio varios años antes
de elevar las cifras de Glucosa en la sangre.
- Entonces, ¿Puede decirse que esas personas son diabéticas
antes de tener elevados los niveles de Glucosa?
- No exactamente Sócrates. La definición vigente de Diabetes
exige que los valores de Glucosa se encuentren elevados en
ayunas o luego de una prueba de tolerancia a los hidratos de
carbono para afirmar que una persona es diabética.
- ¡¡Ahora si entiendo!! Entonces lo que sí puede afirmarse es
que esas personas que padecen graves problemas vasculares antes
de tener Glucemia elevada no son diabéticos.
- Bueno algo así Sócrates. Sucede que esas personas no son
diabéticas pero lo serán un tiempo más tarde.
- Es grandioso amigo, ahora tengo las pruebas de una antigua
sospecha mía, la Medicina supera lejanamente a la Filosofía.
- ¿Qué dices Sócrates? Eso es imposible, la Filosofía es la
madre de todas las ciencias, de ella nacen los fundamentos de
los modos de pensar, incluso los que la propia Medicina emplea.
- No me parece que sea así pues acabas de darme un ejemplo muy
claro de un caso en que las consecuencias preceden a las causas.
Eso derrumba por completo el pretencioso y milenario edificio de
la argumentación lógica.
- Sócrates, confieso que algunas veces me desconciertas,
demasiadas veces.
- No sé cuál es la causa de tu desconcierto.
- Tus temerarias afirmaciones maestro, tu súbito menosprecio de
tu propia disciplina.
- Pero, ¿No me habías dicho hace algunos instantes que la
Glucosa elevada era la responsable del daño vascular y orgánico?
- Si, así es.
- ¿Y no me acabas de decir que ciertas personas sufren esos
daños antes de elevar la Glucosa por encima de los valores que
Uds. mismos definen como normales?
- Sí, así es.
- Pues entonces está muy claro: la Diabetes es una enfermedad en
la que las consecuencias pueden preceder en años a las causas.
De este modo es posible padecer los daños que la enfermedad
provoca mucho antes de padecer la propia enfermedad.
- Creo que estás logrando confundirme.
- No es esa mi intención, sólo sigo el rumbo de tus propias
afirmaciones. Tal parece ser que la diabetes es una de esas
infrecuentes situaciones donde el futuro produce consecuencias
en el presente. Sabía yo que las cosas no eran tan sencillas
como 2.500 años de ingenua filosofía nos hacían suponer.
- Ahora estoy seguro: has logrado confundirme por completo.
- Se desprende de tus dichos que lo que define a la enfermedad
son las cifras de Glucosa, no el daño que éstas parecen producir
prematuramente.
- Ahora el que no entiende soy yo Sócrates.
- Está muy claro: la enfermedad es definida por una variable, la
Glucemia, pero algunas de las secuelas de la enfermedad se le
anticipan. Por lo tanto, o esta enfermedad contradice la flecha
del tiempo o lo que la define es una variable secundaria y
tienen entonces mis amigos médicos un problema de definición.
- Tu grado de abstracción, maestro, supera mi entendimiento a
ras del piso.
- Imaginemos juntos un hacha capaz de partir al medio un grueso
tronco. ¿Podrías amigo hacer para mí una definición del hacha?
- Por supuesto maestro, incluso para alguien con mi ignorancia
eso sería muy sencillo: Un hacha es una herramienta cortante
compuesta por un trozo de hierro filoso y un mango de sólida
madera capaz de ser empuñada por un hombre y cortar con ella un
grueso tronco de árbol.
- Excelente amigo, que inútil me haces sentir. ¿Para qué un
médico podría requerir de un filósofo?
- Sócrates tu ironía no tiene límites.
- Imagina ahora amigo médico ¿Qué pensarías si yo te aseguro que
puedes ver el tronco cortado primero y empuñar el hacha después?
- Discúlpame maestro, pero debo retirarme quisiera solicitar un
turno con algún filósofo para lo que debo consultar la cartilla
de mi obra social. Hasta pronto.
- Hasta pronto amigo y muchas gracias por todas tus valiosas
enseñanzas de hoy.
Dr. Daniel Flichtentrei
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